Las relaciones son la clave. Pueden hacer que el trabajo sea extremadamente fácil, o difícil, para lograr los objetivos y hacer que las empresas funcionen, es esencial saber cómo gestionarlas.
En particular, la relación entre el jefe y sus empleados es de las más importantes. Primero, hay que tener claro que los conflictos de personalidad justifican solo una pequeña parte de las malas relaciones de trabajo.
En todo momento y lugar puede existir una interacción difícil y aunque deseemos evadirlas, debemos enfrentarlas en su momento, porque las consecuencias serán peores, acarreando malas relaciones, tiempo perdido y mal desempeño. Existen barreras que al eliminarlas podemos gestionar de una mejor manera las interacciones difíciles, por ejemplo:
- Temor al conflicto personal – Para eliminar esta barrera debemos aceptar que los conflictos son parte de la vida, aunque no nos agraden, y mejor ver el lado positivo de abordar el conflicto y las ideas interesantes que puedan surgir del mismo.
- Incapacidad de reconocer que se tiene un problema con una persona en el trabajo – Es importante realizar una observación de las relaciones en nuestro trabajo, analizando que relaciones parecen tensas, improductivas o frustrantes, ya que es importante reconocer que estas relaciones se encuentran dañadas por las interacciones difíciles.
- La creencia de que una interacción difícil es culpa de alguien más – Debemos reconocer nuestro rol dentro de una dificultad e identificar lo que se puede realizar para mejorar la situación.
La convicción de que las otras personas no cambiará, incluso si tratamos de mejorar la comunicación – Hay que recordar que no estamos tratando de cambiar a la otra persona. Más bien, lo que se va a cambiar es la forma de interacción empezando por nuestra propia conducta.
Currículum
- 6 secciones
- 6 lecciones
- 8 semanas
- Unidad 011
- Unidad 021
- Unidad 031
- Unidad 041
- Unidad 051
- Unidad 061